Alguien tiene que responder

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Foto | Hisrael Garzonroa

El pasado 2 de noviembre, este medio consultó al rector de la UPTC, Alfonso López, sobre los hechos que han rodeado la campaña de Manuel Álvarez para su reelección como representante de los estudiantes al Consejo Superior.

El rector afirmó que la administración de la universidad no está comprometida con ningún candidato, que ha brindado todas las garantías y que el voto ahora será electrónico para mayor transparencia.

Hasta aquí nada raro, la respuesta resulta obvia. Sin embargo, ante la pregunta si Manuel Álvarez después de llevar casi 10 años como estudiante de la universidad puede ser candidato, el rector respondió que sí, que Álvarez ahora es estudiante de la FESAD y que el requisito para ser elegido es ser estudiante y haber cursado un mínimo…es aquí donde la respuesta deja un interrogante, el reglamento dice que debe haber cursado mínimo el 50%, ¿entonces, cuando fue elegido ya había cursado ese 50%? ¿Cuándo ingresó Álvarez a la FESAD? ¿Es cierto que le homologaron materias justamente para que cumpliera el requisito violando la norma que dice que la homologación sólo es posible por transferencia?

Álvarez no ingresó por transferencia pues ya había terminado contaduría, ingresó por admisión. De no resolver estos interrogantes no habrá ni garantías, ni transparencia en esta campaña, además de vulnerar el derecho a la información que tienen los estudiantes para decidir por quién votar.

El rector respondió a la pregunta sobre las fiestas de la Facultad de Derecho, una en el Club Boyacá y la otra en la universidad; que ambas fueron programadas directamente por la facultad. A la pregunta sobre la fiesta organizada por Manuel Álvarez, Daniel Tumay y “de la mano” de bienestar como afirman en la convocatoria, el rector asegura que ninguna instancia de la universidad financió absolutamente nada…que el expendio de licor obvio está prohibido en la universidad y que la policía ingresó al campus universitario porque se excedieron en el tiempo autorizado.

Aquí surgen entonces muchos más interrogantes, primero, ¿quién responde disciplinariamente por violar el reglamento y vender y consumir licor dentro de la universidad? Obviamente deben responder los organizadores.

¿Cómo ninguna autoridad universitaria impidió este hecho? ¿Por qué en la convocatoria a la fiesta, en la misma que se anuncia la venta de licor, afirman que bienestar de la universidad está también en la organización?

Es obvio que alguien miente y que alguien, además de los organizadores, debe responder por estos hechos y no sólo a la comunidad universitaria, sino a la sociedad en general. Sin duda, no sólo esperamos las respuestas, sino que exigimos la verdad sobre estas campañas, su financiación y la información exacta sobre todas las dudas que existen frente al cumplimiento de los requisitos por parte de Manuel Álvarez para el momento de la reelección de Gustavo Álvarez y la posterior elección del actual rector, además de resolver el interrogante de cuál es la sanción para los concejeros que según el Consejo de Estado se extralimitaron en sus funciones. Esas son las mínimas condiciones para recuperar algo de decencia en la UPTC.

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