¿Se deteriora el mercado laboral en Boyacá?

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Foto | Hisrael Garzonroa

Por|Edilberto Rodríguez Araújo- Profesor de la Escuela de Economía de la UPTC

El mercado del trabajo funciona como un vaso comunicante con el mercado de bienes y servicios, siguiendo un comportamiento cíclico. El año pasado la economía se desaceleró (2,0 por ciento), y, por lo tanto, los indicadores laborales se resintieron. Paradójicamente, pese a su trayectoria errática el único indicador que mejoró fue el subempleo (27,9 por ciento), mientras que la tasa del desempleo (9,2 por ciento) se trepó y la de empleo se vino a pique (50,7 por ciento). En 2016 el mercado laboral arrojó a la calle a 107.000 colombianos, en tanto que 203.000 declararon una mejoría en las condiciones de contratación, ya fuera por un mayor reconocimiento a sus competencias profesionales, las horas laboradas o el nivel de ingreso. Sin embargo, Colombia seguía exhibiendo el mayor ritmo de desempleo en América Latina, exceptuando sólo a Brasil; incluso Venezuela estaba por debajo del guarismo continental (9,0 por ciento), aguijoneado por su mediocre desempeño económico.

Pero si el país experimenta un bajonazo en el mercedo del trabajo, Boyacá registró un sensible retroceso el año pasado. Infortunadamente el Dane aún no ha publicado las cifras del PIB departamental; pero, a juzgar por el movimiento de sociedades que registran las tres cámaras de comercio,- en 2016 se revirtió la contracción de la inversión neta observada en 2015, cuando  tanto el número de empresas cerradas como el capital disuelto, arrastraron el desplome inversionista (-$95.713 millones)-, es previsible que repunte la economía boyacense. El año pasado el capital invertido en los diferentes sectores económicos alcanzó  $918 millones, buen presagio de la reactivación económica regional.

En comparación con 2015, el empleo en 2016 se contrajo pasando de una tasa de 59,1 a 55,4 por ciento; el desempleo ascendió a 7,0 por ciento, luego de situarse en 6,2 por ciento en 2015, y, por último, el subempleo subjetivo alcanzó el 28,9 por ciento incrementándose en 1,4 puntos. Lo anterior significó que 35.000  boyacenses fuesen despedidos, además que 3.000 trabajadores y empleados perdieran su empleo entre 2015 y 2016, permaneciendo inalterable el subempleo, cuyo nivel se mantuvo en 178.000 boyacenses, cifra de por si ilustrativa de la calidad del empleo que se genera en los diferentes sectores de una economía con una estrecha estructura productiva.

Evolución del mercado laboral de Boyacá

Año Variación % del PIB Tasa de ocupación (%) Tasa de desempleo (%) Tasa de subempleo subjetivo (%)
2001 -0,5 51,2 12,9 31,1
2002 2.1 51,9 16,1 33,2
2003 3.4 56,4 13,6 41,2
2004 -0,9 55,2 12,4 41,8
2005 4,9 54,4 9,2 33,0
2006 4,8 51,8 10,5 37,3
2007 12,9 52,9 9,4 39,9
2008 7,2 56,0 6,9 24,1
2009 0,9 50,4 9,8 19,5
2010 3,7 51,0 10,1 32,0
2011 9,4 53,8 8,0 23,6
2012 3,1 54,5 7,3 23,9
2013 2,9 53,2 8,9 28,5
2014 4,3 56,3 7,5 25,4
2015 3,5 59,1 6,2 27,5
2016 n.d. 55,4 7,0 28,9

Fuente. GEIH, Dane.

Asimismo, del cuadro anterior no puede inferirse una relación directa entre crecimiento económico y comportamiento del mercado del trabajo.

Llama la atención que Tunja contribuya con una proporción muy pequeña tanto dentro de  la población total como  del empleo departamental: 14,5 y 15,0 por ciento, respectivamente.

De otra parte, es evidente que las tendencias regresivas en el mercado laboral afectan negativamente el tejido social departamental, unidad territorial en la que pese a que el conflicto interno no adquirió la intensidad que se evidenció en otras, es la fuente de exclusión social. La frustración de trabajadores y empleados no es para menos. Además de la discriminación de género, también se da por edad y nivel educativo. El desempleo y el subempleo existentes incentivan la informalidad y la tercerización, con la consiguiente precariedad salarial y contratos inicuos.

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