De la utopía a las distopías

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silvioavendano-caricaturaPor: Silvio E. Avendaño C.

La utopía, desde la República de Platón imagina el paraíso mientras que la distopía vislumbra un mundo indeseable. Tomas Moro publicó el libro que lleva como título Utopía. Esboza una sociedad que desconoce las tres virtudes cristianas: fe, esperanza y caridad. Toma distancia del momento en que se vivió (1478-1535), desde cuatro virtudes naturales: prudencia, valor, sensatez y justicia. La primera parte de la obra se ocupa de las tensiones entre los aristócratas y los campesinos. De las tierras son desalojados los campesino y, se convierten en campos de pastoreo. Los desplazados emigran a las ciudades, sin encontrar donde vivir y, luego en su vagar que otra cosa les queda sino mendigar, robar y la cárcel. A la larga los mismos nobles  se ven afectados y despiden la servidumbre. La segunda parte, constituye propiamente lo que se llama utopía. En un dialogo contrapone las ventajas de la propiedad colectiva y privada, Tomas Moro describe una población dedicada a la agricultura. El día dividido en tres ochos: trabajo, sueño y tiempo para desarrollar las preferencias de cada uno. En ese país de la utopía no hay dinero, no hay guerras, hay distribución equitativa de bienes y, existen posibilidades de estudio y desarrollo personal.

Los viajes de Gulliver, narración de Jonathan Swift, fue publicada en 1726. En general, suele decirse que es una narración para niños y, no es extraño que la obra se haya divulgado, bien como relatos infantiles o como comics. Más cuestión irónica, dicho relato de viajes, es una distopía, en otras palabras. La narración a través de Liliput, Brobdingnag, Laputa, Balbibarbi, Luggnagg, Glubdudubrib y Japón, para terminar en el país de los Houyhnhnms, fue escrita cuando los relatos de viajes hacían furor, en el siglo XVIII. Esboza  Swift, clérigo irlandés, en las diferentes travesías el escepticismo sobre la condición humana. Relata el autor de la obra, como el profesor de la Escuela de Proyectos Políticos “me mostró una voluminosa disertación con instrucciones para descubrir complot y conspiraciones contra el gobierno, y que afirmaba que se pueden descifrar los pensamientos secretos de la gente examinando su mierda…”.

El Estado se convierte en una máquina de administración de la armonía y la felicidad.

La naturaleza del hombre pierde la libertad al ser sometida a la determinación. La sumisión extirpa la autoconciencia, el reconocimiento, la lucha y la rebelión. Aldous Huxley, en Un mundo feliz (1932) esboza la subordinación al todo, es decir, cómo se llega a la identidad. En otras palabras, la eliminación de las diferencias individuales, dicho en otros términos, el final del hombre antagónico, el ocaso del conflicto social. Así, la sociedad moderna pasaría a ser nula porque la experiencia vital: la experiencia del tiempo y del espacio, de uno mismo y de los demás, de las posibilidades y los peligros de la vida han desaparecido. Primero, porque la familia es anacrónica, dado que existe la fábrica de hombres, segundo, porque la sociedad civil, que en el mundo burgués se ha constituido en la lucha de todos contra todos, pasa a ser una pacífica sociedad de termitas o de ovejas, gracias a la clasificación de embriones. A su vez, el Estado se convierte en una máquina de administración de la armonía y la felicidad. No hay, entonces, la esfera de la libertad que, consiste en la participación en los asuntos públicos, dado que lo público lo resuelven los oligopolios y las corporaciones. El animal  social y el zoon politikon desparecen, y, con ello la palabra y la acción. El buen salvaje, que emigra de un país atrasado al mundo feliz,  se convierte en un desadaptado social que,  lee las obras de Shakespeare.

En el año de 1948, George Orwell publica 1984, luego de la gran catástrofe que fue la Segunda Guerra Mundial. Imagina  las sociedades, treinta y seis años después de ser publicada la obra. En la narración los opuestos se han convertido en ecuaciones, según la cuales:

La libertad es la esclavitud,
la ignorancia es la fuerza,
la paz es la guerra.

Los cambios tecnológicos en las comunicaciones, radio, telégrafo, televisión llevan a una nueva situación. Mientras en siglos anteriores la imprenta hizo posible el público lector, la Ilustración, los media han llevado a que las comunicaciones se extiendan por todo el planeta. En la novela 1984, el partido de  gobierna, el INGSOG lo sabe todo. El Ministerio del amor se ocupa de la tortura y los castigos, de  la reeducación de quienes se rebelan contra el Gran Hermano. Otra institución, el Ministerio de la paz tiene como objetivo   hacer la guerra y, promover  el miedo. El Ministerio de la abundancia trabaja duramente para hacer posible la economía de la subsistencia, gracias a los continuos y duros racionamientos. El Ministerio de la verdad cambia continuamente la historia (periódicos, libros, documentos, fotografías) para conseguir que el pasado coincida con la mejor forma de gobierno que, es la del Gran Hermano.Winston Smith considera necesario luchar por la libertad,  se rebela  se hace subversivo. Afirma que 2+2=4, desde la escuela elemental pero es sorprendido. Debe  ser reeducado, mediante la terapia de la tortura y el adoctrinamiento para que  asevere: 2+2=5.


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En tiempos recientes el film, Snowden (2016), dirigido por Oliver Stone, esboza la feroz atmósfera que respiramos. En los umbrales del Siglo XXI la amenaza contra la libertad se erige  en el ciberespionaje, desde el espectro electromagnético, y los drones. Las guerras y revoluciones, características de la fisonomía del siglo xx y, elementos   de los temas políticos de nuestro tiempo se transforman, dado que ya no es necesario declarar la guerra, invadir un país con un ejército poderoso. No es imperioso enviar soldados a los lugares donde se encuentran los “terroristas”, pues las operaciones militares se realizan a distancia, por medio de los drones.  De esta manera, somos transparentes ya que se puede leer lo escrito, lo hablado, lo deseado  y, ubicables en cualquier lugar del globo.  Sobre nuestras cabezas se yergue la seguridad.

Más ante las develamientos, ya sea de, Philip   Agee,   agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)  que en 1975 publicó  Inside the Company: CIA Diary,  Daniel Ellsberg el hombre que divulgó los papeles del Pentagono (1971) ,  Wikeleaks (Julian Assange) o de Edwars Snowden  los gobiernos han criminalizado tales revelaciones. A quien se atreve a poner a la luz pública lo que está ocurriendo se le acusa de delincuente. El gobierno de los Estados Unidos da las órdenes de captura. De esta manera, quienes denuncian el espionaje, no solo a los ciudadanos de la nación americana sino de los habitantes del planeta, en diferentes países, tales como Francia, Alemania, Brasil, Colombia, Chile… se  considera que han traicionado la patria.

.El ojo del Gran Hermano lo ve todo igual que Dios. Parece que ante este hecho se considera normal, por lo tanto, no se ofrece resistencia, bien sea porque los ciudadanos se sienten impotentes, o porque no se tiene inconveniente en que se  espíe porque “a mí que me espíen no tengo nada que ocultar”. Ante el hecho de que lo importante es la seguridad ya sea en la “sociedad civil”, o en el seno y el amor de la familia, en la compañía de los vecinos, en las labores edificantes, se llega a estar persuadidos de que no hay nada que decir de sí se le expía, pues el espionaje es un axioma de la política de seguridad. En el tinglado mundial desde hace tiempo se sabe que se ejerce el espionaje sobre los ciudadanos y sobre los gobiernos. La posición de pasividad bien de los Estados que, se hacen los de la vista gorda y, aceptan  la disolución de la esfera pública y la esfera privada, es una señal de que se está en el totalitarismo.

Pero mucho más allá la realidad está demostrando como la dominación se encuentra en manos de grandes oligopolios y en un horizonte caracterizado por la desmovilización política de la ciudadanía. La estrategia de dominio se erige de una parte en el espionaje en el ciberespacio y de otra parte en la terapéutica de los drones. Quienes creyeron que con la caída  del socialismo soviético iban a abrir el horizonte y con ello hacer posible la democracia del voto y la apertura económica se equivocaron. No se vive en el mundo de la guerra fría,  se asiste a la muerte de la soberanía de los estados nacionales, pues no hay fronteras, no hay la autonomía de los individuos, no hay secretos. Mucho más cuando la información que se consigue por medio del espionaje además de construir el perfil de los “terroristas” permite obtener ventajas desleales para negociar con los gobiernos en condiciones de superioridad diplomática, política, económica e industrial. Pero más allá de ello lo real es que no solo los hombres y los países se han vuelto transparentes, pues se puede ver el interior de ellos. Ante cualquier gesto, de desacato o descarrilamiento se tiene la solución terapéutica mediante los aviones no tripulados, es decir los drones que llevan los misiles o las bombas para eliminar cualquier elemento terrorista o cualquier gesto de insumisión.

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