El silencio de los fusiles despertó el sonido de la corrupción

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Por: Carlos Molina

A menos de un año de haberse firmado los acuerdos de paz, parece que la época en que se escuchaban o se veían noticias que mostraban decenas de muertos por el conflicto armado, ha terminado, es más hasta para las fuerzas militares ha sido un alivio, ya que no se han presentado heridos y no han sido trasladadas personas hacia el hospital Militar a causa de la guerra.

Pero, aparte de no haber heridos ni muertos, la paz dio pie para que centraran todas las miradas para atacar el cáncer de Colombia: la corrupción, es mal que ha dejado a niños sin comida, a campesinos sin subsidios, y a pueblos sin hospitales ni colegios, y es ahí donde se deben gasta todas esas energías, esas que se utilizaban para acabar la guerra, ahora deben ser puestas para erradicar esa terrible enfermedad que le da en especial a estratos altos.

Casos como el ‘ñoño’ Elías, Musa Besaile, magistrados enmermelados, Odebrecht, entre otros, han mostrado que sí se puede atacar la corrupción, pero, el problema que se tiene es la justicia colombiana, donde las corruptos colaboran, se les reduce penas, o tienen casa por cárcel, sumado a esto, después salen a disfrutar toda la ‘platica’ que se robaron. Al no haber conflicto con las FARC, ahora la guerra debe ser contra la corrupción.

Llegó la hora, llegó ese momento de hacer realidad las palabras del presidente Santos “ahora vamos atacar la corrupción, caiga el que caiga”, eso esperamos todos los colombianos Presidente.

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