Dios existe luego todo está permitido

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Foto| Vía GETTY IMAGES

Por | Silvio E. Avendaño C.

En la novela de Dostoievski, Los hermanos Karamozov, uno de los personajes, Iván, plantea: “Si Dios no existe, todo está permitido”. Sintetiza esta proposición hipotética la base de la moral teológica, cuyo fundamento es Dios. Si esto es así, eliminar la fuente y la causa (Dios) no es otra cosa que derrumbar el edificio de la moral religiosa que señala cómo todo no está permitido.

Mas, si se convierte la proposición “Si Dios no existe, todo está permitido” en “Dios existe y, por lo tanto, todo está permitido” no se desfonda la moralidad religiosa, entendida como el conjunto de normas, valores y creencias existentes aceptadas por la sociedad, que sirven de modelo de conducta y valoración. No hay nada inaceptable porque a partir de la creencia en Dios no hay parámetro que señale lo bueno y lo malo.

La legislación del Estado establece los alcances y límites de la legalidad y el delito. La Religión señala el espacio de la moralidad religiosa, lo permitido, el pecado y la culpa. A su vez, existen los cuerpos especializados. En el espacio del Estado se proclama: Dura lex, sed lex, (que traducido al castellano significa “dura es la ley, pero es la ley”) haciendo entender la aplicación inevitable de la ley, incluso, aunque nos perjudique, pues el respeto a la ley beneficia a la comunidad. Asimismo, el discurso religioso, desde que Moisés bajó del monte Sinaí con las tablas del decálogo, se establecieron los mandamientos por parte de un Dios justiciero e implacable.

Pero en estos tiempos todo está permitido, de tal modo que no hay contradicción entre la existencia de Dios y el todo ilícito. En el caso del Estado, el cuerpo especializado de la justicia desdibuja a la diosa griega Temis y a la diosa romana Iustitia porque todo está permitido, no en las teorías sino en el áspero suelo de la corrupción. De la misma manera, la religión plantea, desde el punto de vista de la creencia del Dios justiciero e implacable, pero en el mundo del más acá “todo está permitido”.  No como lo plantea uno de los existencialismos al sostener: “Dios no existe luego somos libres”, sino porque las acciones de los hombres están en el común denominador del todo está permitido, ya que el sicario recurre a la divinidad para que le afine la puntería cuando va a hacer el trabajito o, cuando el cuerpo especializado eclesial promueve el magnicidio o la eliminación de los enemigos políticos, sin que esto sea inconveniente para ser beatificado u obstáculo para ser santo.

En general se ha visto como un peligro que se llegue al nihilismo, al ateísmo, o a la afirmación de la muerte de la divinidad. No hace mucho un grafiti, que muy pronto fue borrado, decía “Dios ha muerto”. Mas, a espacio seguido, alguien continuó “Okey, responde Dios”. Bien puede entenderse desde la creencia religiosa que no hay tal muerte de Dios, dado que en la práctica se respira el aire religioso; sin embargo, la creencia no es ningún obstáculo para que todo esté permitido. En una tira cómica Mafalda habla a Dios. “Aquí, en casa, la cosa no va muy bien porque mi papa no cobró todavía. Ya sé que no debo pedir nada material. Pero te ruego mejores el estado en que está la situación ¿o la situación en que está el Estado?

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