Lo bueno, lo malo y lo feo del nuevo sistema de matrícula en la UPTC

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Foto | Hisrael Garzonroa

Por | Edilberto Rodríguez Araújo – profesor de la Escuela de Economía de la UPTC

El accidentado proceso de formulación de una propuesta para la liquidación de matrícula  en la UPTC entró en su recta final. El 1 de diciembre se conocerá la versión final del denominado modelo “endógeno” de cobro de matrícula, para así dar respuesta a lo acordado en la audiencia de verificación de cumplimiento realizada el 29 de septiembre y presidida por el Magistrado Fabio Iván Afanador. Como se recordará, desde que se firmó el primer contrato con el Centro de Investigaciones para el desarrollo (CID) a finales del año pasado, por $200 millones,  hasta el segundo contrato en octubre de este año, por $260 millones, los cambios incorporados son muy notorios.

Lo bueno

A lo largo del año la consultoría se abocó a la caracterización socioeconómica de la población estudiantil de la UPTC, utilizando una encuesta que alcanzó a cubrir tan solo el 65,8 % (17.618) de los 26.750 estudiantes de los programas de pregrado obteniendo un perfil que se sintetiza así:

a. El 69, 8 % de los encuestados reportaron ingresos familiares de menos de un Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV). Si se agrega 18,5 % de los receptores de entre 1 y 2 SMMLV, esta franja representa el 88,3 %. Lo anterior revelaría unas condiciones de pobreza que estaría incidiendo sobre el 61,8 % de los hogares con ingresos de $368.858, estando por debajo de la línea de pobreza monetaria per cápita calculada en 2016 en $624.796.

b. El 76,5 % de los actuales estudiantes estudiaron en un colegio cuya pensión en el grado 11 fue entre 0 (56,3 %) y $50.000 (20,2 %).

c. El 84,8 % de quienes respondieron a la encuesta manifestaron pertenecer a los estratos 1 y 2. A esta pregunta que se evidencia en el cobro de los servicios públicos se cruzó con un precio hipotético de la vivienda que habitan, que se situó en el rango de 70-135 millones de pesos, siendo un rango muy amplio, ya que considera vivienda urbana o rural entre $52 millones y $100 millones, cifra irreal dada el encarecimiento de la vivienda en Boyacá. Es sintomático que solo cerca de la mitad (49,4 %) de los estudiantes que diligenciaron la encuesta señalaron poseer vivienda propia liberada de obligaciones financieras.

d. El 47,7 % de los encuestados tienen entre 1 y 2 hermanos, además el 73 % de los estudiantes tienen que desplazarse de su lugar de origen para cursar sus carreras, lo que supone gastos de transporte adicionales.

e. En esta versión se plantea que el 81,7 % de los estudiantes experimentarán una reducción. Sin embargo, de acuerdo con la propuesta final 1.922 estudiantes (10,9 %) registrarán un aumento en la liquidación de su matrícula. Es determinante que la implantación del nuevo sistema favorezca a los estudiantes provenientes de los dos estratos socioeconómicos predominantes: en la primera y fallida versión aumentaba las matrículas del 60 % de los estudiantes.

 Lo malo

En este proceso no solo han cambiado las variables sino también el peso relativo de cada una de ellas. Resulta paradójico que en la revisión que hizo la consultoría de la experiencia de fijación del valor de la matrícula en  cinco universidades públicas del país (Nacional, Antioquia, Valle, UIS y Universidad Surcolombiana), la variable de mayor ponderación es la pensión del colegio, hasta llegar a 100 % en la Universidad del Valle. Contrario a esto,  en la propuesta reciente el mayor peso recae en los ingresos del núcleo familiar (50 %), mientras que el de la pensión se redujo a la mitad (20 %).

Cambios en la propuesta del CID

Fecha Variables Peso de cada variable Porcentaje de incremento Valor del punto ($)
Noviembre 10 de 2017 Ingreso familiar

Pensión del colegio

Estrato

40

30

30

5,5 40.574
Noviembre 21 de 2017 Ingreso familiar

Pensión del colegio

Estrato

50

20

30

4,0 29.509

Fuente: CID

Esta recomposición no es irrelevante, ya que, como sostiene el consultor,  la tabla de puntos determina el valor final de la matrícula. De igual forma, no ha pasado desapercibido el hecho de que los intervalos en el puntaje de cada una de estas variables tienen inexplicables “saltos”.

Un escenario hipotético de la matrícula piso de un estudiante es: 0 ingresos familiares y  0 pago de pensión en el colegio, pero que vive en una vivienda urbana o rural de estrato 1 de $52 millones, que le daría 4 puntos, sin incorporar los atenuantes. En esta condición se encuentran 5.663 estudiantes (32,1 % de los encuestados). La liquidación sería $118.036 no $88.526. Si por el contrario, alcanza el máximo puntaje pagaría $2.950.900 o si se aplican los 6 SMMLV se treparía a $4.642.302. El informe de la consultoría hace alusión a 182 programas, lo que parece sobredimensionado, pues los registros existentes dan cuenta de no más de 75 programas de pregrado, adscritos a las 11 Facultades. Los programas a distancia tienen un perfil del estudiante que no es equiparable a los programas presenciales.

No obstante que se insista que a la universidad no le preocupa la reducción de los recaudos previsibles por matrícula con la adopción del nuevo sistema, lo cierto es, como lo expresamos en otro escrito, que los ingresos seguirán sustentándose en la matrícula de los estudiantes actuales, hasta cuando con el cierre del ciclo profesional se invierta la tendencia en el quinto año (2023). Al calcularse el valor de la matrícula promedio ($885.942), se toma como referente los 26.750 estudiantes, que al compararse con el estimativo que hace la consultoría ($489.171), arrojaría una diferencia de $396.771 por estudiante. Sin embargo, no resulta claro de dónde provino esa cifra. De aquí resulta, basado en los recaudos anuales del segundo semestre de 2017 ($37.651 millones versus $20.789 millones), una brecha de ingresos por matrículas de $16.862 millones.

De esta información surge un interrogante: ¿Es posible pensar que si el incremento de los recaudos por matrícula de pregrado entre 2015-2016 fue de $3.559 (12,1%), un registro de un solo semestre, el segundo de 2017,  por $23.699 millones, no  es inconsistente? Aún más, al calcularse los recaudos totales se menciona que en  2017  se sitúan en $37.651 millones. A corte del mes de septiembre los ingresos por matrícula recaudados en 2017 se calculaban en $38.982 millones.

De otra parte, persisten las dudas sobre las cifras presupuestales del periodo 2008-2016 incluidas,  que no coinciden con las ejecuciones presupuestales reportadas en los informes anuales de gestión, en donde se revela la creciente importancia de los recursos propios dentro de los recursos administrados por la universidad en 2016: 35,1 % frente a 44,9 % de aportes de la Nación. La propuesta del consultor para compensar la caída de los ingresos es recurrir a los recaudos que generan los proyectos de extensión universitaria, cuando, es sabido, que estos ingresos tienen una destinación preestablecida, en el contexto de la autofinanciación, extensiva a los 93  programas  de posgrado.

Dentro de unas pocas semanas la universidad aprobará el presupuesto para el 2018; es de preverse que deberá considerar un escenario  que involucre el cambio en el esquema de matrícula.

 Otra fórmula que se invoca es cerrar la brecha entre los cupos ofrecidos y los cupos de matriculados, aparte de resolver un problema de eficiencia (“capacidad instalada” al 96 %) de la administración académica no resolvería ningún “cuello de botella”.

Y, lo feo

Pese a que el consultor ha planteado que lo importante no es el valor del punto, sino la tabla de puntos, es evidente que la fundamentación metodológica del valor del punto es, todavía, incomprensible. Fijarlo en 4 % de 1 SMMLV, basándose en un porcentaje de gastos en educación extraído de una fuente, la Encuesta Multipropósito del Dane (2014), que, paradójicamente, no se refiere a este tópico y tiene como cobertura a Bogotá-Cundinamarca. Si en la pasada versión se incluyó un factor de 5,5 %, ahora la inclusión de este nuevo guarismo, no deja de ser un ejercicio de malabarismo estadístico. Sorprende que las veces que se ha interpelado al consultor sobre la fuente de este estimativo,  este evada hábilmente una respuesta consistente.

Aún persisten algunos vacíos y dudas, que deben disiparse para que la aplicación de un nuevo sistema de matrículas, responda realmente, a la equidad en el acceso a la universidad pública, basada en la progresividad socio-económica.

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