Deporte, sacrificio y mercado

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El año ciclístico para la mayoría de los colombianos termina con la Vuelta a España, la última gran prueba del calendario internacional, que para el caso de los boyacenses dejó un sabor agridulce dado que las expectativas con Nairo Quintana no se cumplieron, mientras que el premio de consolación, que fue el podio de la otra gran figura nuestra, Miguel Ángel López, salvó la emoción y la confianza en nuestros ciclistas que de todas forma siguen dando ejemplo y conquistando logros que recompensan de sobra más de lo que en realidad podemos esperar.

Aunque pareciera que lo de Nairo fue la frustración del año, la verdad es que no. Sin pretender ningún conocimiento sobre las profundidades del ciclismo, lo que nos corresponde es ante todo reconocer y poder agradecer otra vez a Nairo Quintana el titánico esfuerzo que ha hecho y que hoy lo tiene como el ciclista más completo y exitoso que ha dado este deporte en Colombia y que forma parte del largo camino que se ha recorrido en tantos años, pero que va dando los frutos que todos esperamos, que son los de ganar las tres grandes competencias por etapas del mundo, de las cuales ya se han ganado dos, ambas por Nairo; es decir el Giro y la vuelta a España, estando pendiente el premio mayor, que es el Tour de Francia, que sigue esquivo a las condiciones de alguno de los nuestros.

Pero nada de esto puede empañar el reconocimiento profundo de los boyacenses y los colombianos por la actitud, la inteligencia, el orgullo y la enjundia de Nairo Quintana quien ha demostrado no solo que tiene las condiciones físicas, sino la capacidad mental y el don de la persistencia y el sacrificio al límite. Reconocimiento que debe ser en igual proporción para la figura de Miguel Ángel López.

Este no fue el año de los triunfos, y menos del gran triunfo que todos estábamos esperando y para el cual se había preparado Nairo casi que exclusivamente: el Tour de Francia. Pero que no haya sido esta vez, tampoco puede llevarnos a rasgarnos las vestiduras o a criticar a nuestro campeón. Para los boyacenses Nairo hoy es el referente más importante de lo que significa el trabajo, la constancia y la fuerza mental y por eso los boyacenses y todos los colombinos le agradecemos y reconocemos que sea el reflejo de la honestidad y la rectitud esenciales al pueblo boyacense, tal como lo demostró con su conducta a lo largo de las etapas por las tierras francesas.

Pero no es solo Nairo, hay un denominador común entre los ciclistas boyacenses y es el de su entrega total, al límite del sacrificio, casi del martirio, lo cual los ha engrandecido siempre, desde cuando Rafael Niño hace más de 40 años, tuvo la entereza anímica y física de afrontar el reto de ir a Europa a competir en un equipo italiano, cuando solo comunicarse por teléfono desde el exterior era toda una hazaña.

Sin embargo, estos valores de nuestros ciclistas deben ser también objeto del aprovechamiento económico en el mundo del mercado. Hoy el deporte es uno de los negocios más rentables y completos de la vida moderna, así que no solo debemos esperar el triunfo de ellos, sino que es necesario que a su alrededor se pueda afianzar y consolidar una industria más amplia, que genere una actividad económica y social que a su vez dé empleo, propicie conocimientos y ayude al crecimiento económico del departamento. Desde cuando se hicieron los campeonatos mundiales de ciclismo en Boyacá, hace ya 27 años, se ha dicho que aquí hay oportunidades inmensas para atraer a deportistas de todo el mundo, de muchas disciplinas, que pueden entrenar y prepararse al más alto nivel, pero para ello hay que desarrollar la infraestructura necesaria, tanto física como propagandística y de servicios. Y a pesar de ser una oportunidad real y presente, que ha servido como promesa, incluso, de varias campañas políticas, han pasado todos estos años y no se ha podido hacer realidad tal proyecto.

Para no ir tan lejos, el antioqueño  Rigoberto Urán, que se ve que toma con mucho menos sentido de sacrificio cada prueba, lo cual no es desconocer sus condiciones, está sacando adelante un proyecto de mercado que con seguridad tendrá éxito total, pues ya convenció a las principales figuras del ciclismo europeo para que estén en Antioquia al finalizar el año para realizar todo un festival que combinará la recreación, el espectáculo y el negocio.

Aquí, alrededor de nuestros deportistas, en este caso de Nairo y de López, para hablar de las figuras de este momento, y que ellos mismos se van convirtiendo en marcas -Nairo ya o es-, deberían organizarse eventos y convocatorias que potencialicen el turismo en todos los niveles, con la presencia de visitantes nacionales y extranjeros, con la oferta de nuestros productos, la promoción de nuestros valores culturales, así como la identificación de nuevas oportunidades económicas y empresariales. Este sería un buen camino para que el departamento, avance en su promoción nacional y global. Otra vez, extraordinaria la actitud de los nuestros por su entrega y sacrificio, pero también esto tiene que dar frutos económicos proporcionales más amplios que nos beneficien a todos.

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