Boyacá puede emprender desde la capricultura

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Por: Giovany Pinzón

Producir y comercializar carne y leche de cabra hace parte del atrevimiento, coraje y fuerza al que le apuestan campesinos y comerciantes del Norte de Boyacá.

El sentir de las familias campesinas va más allá de su producción, nace del cariño hacia los animales, el amor por el campo y la disciplina con la que cada día luchan por el bienestar de los integrantes de su hogar. Es así como la capricultura se posiciona como una base de desarrollo y emprendimiento.

En altiplanos y montañas del departamento esta gastronomía ha logrado un lugar privilegiado, siendo además reconocida en el ámbito nacional por su exquisitez y calidad. Los productos derivados de los caprinos se han convertido también en la forma de consolidar el emprendimiento de familias enteras que subsisten de dicha actividad.

La forma de crianza de los animales hace que sean productos sanos, con altísimos beneficios nutricionales. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la carne de cabra goza de ventajas favorables para la salud humana por aportar 41% menos de colesterol, 92% en valores inferiores de grasa y 56% menos de calorías.


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A hoy, una de las noticias más importantes para esta región es que la carne de cabra podría ser la salvación del sistema alimentario.

“El galardonado chef del premio James Beard y personalidad televisiva es un gran fanático de la cabra, y no puede entender por qué sus conciudadanos desconocen de manera decidida las virtudes de esta proteína animal, de la misma manera que se aferran a su amado futbol de la NFL sobre el futbol real (soccer). La cabra representa aproximadamente el 6% del consumo de carne roja en todo el mundo, con el consumo anual per capita de 650 gramos por kilo. El nivel más alto de consumo de carne de cabra en cualquier parte del mundo es Sudán, donde se consumen 3.80 kilos de cabra por persona al año. El país industrializado con el mayor apetito de cabras es China, con 1.50 kilos consumidas per cápita cada año”, de acuerdo con la publicación del portal Huffpost.

La cabra se considera una carne roja, pero, según el USDA, contiene el 72% de la grasa saturada que hay en el pollo y solo el 16% de la grasa saturada en la carne de res. Viene con una factura de salud limpia en comparación con las preocupaciones que rodean a los animales criados por engorda, ya que las hormonas no están aprobadas para la promoción del crecimiento en cabras.

En Estados Unidos la cabra es difícil de conseguir, a pesar del hecho de que pueden producir en 50 estados; lo que para el Norte de Boyacá resulta una oportunidad para la exportación del alimento.

Además, derivados como el helado de leche de cabra, “un manjar al paladar de propios y visitantes” es la muestra fehaciente del deseo de emprender; de lograr a partir del trabajo duro, el procesamiento de la materia prima, convirtiéndola en una alternativa de negocio, a la que le falta “un empujón”.

Lo que reta a los gobiernos actuales, tanto locales como departamentales, es hacer alianzas público privadas a través de las cuales se potencie la producción, se guíe su comercialización, se publiciten los productos y se garantice la estabilidad económica y productiva para quienes están en esta actividad comercial, especialmente el pequeño productor.

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