Sí hay paro camionero en Boyacá

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Hisrael Garzónroa

Hace una semana el sector transportador de Duitama anunció que no participaría del paro anunciado por el gremio a nivel nacional. Sin embargo, en el trayecto de esta semana se han dado varias manifestaciones de los transportadores, lo que ha encendido las alarmas entre autoridades y comunidad en general por las graves consecuencias que dicho paro podría tener para el departamento.

El tal paro sí existe, y cada vez va tomando más fuerza. Hasta ahora los transportadores han decidido manifestarse en cinco corredores viales, aunque de momento dichas concentraciones se han dado de forma pacífica.

Se calcula que serían alrededor de diez mil transportadores los que participarán de las protestas. La principal causa de dicha movilización es la implementación del decreto 1517, que según los transportadores causará graves afectaciones a la economía familiar.

La manifestación, que en un comienzo parecía no alzaría vuelo en el departamento, se hizo visible en la tarde del lunes cuando un grupo de aproximadamente 30 transportadores bloquearon la vía que de Tunja conduce a Bogotá, por lo menos en un carril, lo que generó pánico entre la ciudadanía y la inmediata reacción de la Policía Metropolitana de Tunja para disuadir la manifestación.

Municipios como Sogamoso, Soatá, Ventaquemada y Tutazá también han registrado manifestaciones por parte de los transportadores.

De momento el gremio en el departamento promueve la manifestación pacífica y sin bloqueos.

Un antecedente que genera alertas en todo el departamento

Hace un poco más de dos años Boyacá vivió una de las protestas más significativas en toda su historia. A nivel nacional se citó a un paro de transportadores, siendo Boyacá prácticamente el epicentro de dicha protesta. Inicialmente la manifestación no tuvo muchas repercusiones, la movilidad no se afectó y el desabastecimiento no se hizo evidente.

Pero ante la falta de atención del gobierno Santos y el escaso apoyo encontrado en la ciudadanía, los transportadores decidieron hacerse sentir. Les bastó con bloquear las vías del corredor central en Boyacá, dejando incomunicada a Tunja, Duitama, Sogamoso, y por supuesto al departamento con la capital de la República.

Ante la escasez subieron dramáticamente los precios de los alimentos, igual pasó con el combustible, que poco a poco se fue haciendo inexistente en cada uno de los municipios del departamento. El bloqueo de vías impidió la libre movilización de la ciudadanía, e incluso ocasionó un grave accidente al gobernador del departamento, Carlos Andrés Amaya.

Y si los efectos fueron devastadores durante el paro, fueron mucho peores una vez que terminó, pues cada agremiación, cada sector productivo se puso a hacer cuentas de lo que había dejado de percibir durante los 46 días de protesta camionera, y el resultado fue devastador.

Según el informe final de pérdidas e impactos generados por el paro de transportadores, revelado por la Gobernación de Boyacá; el sector comercial, que agrupa en su mayoría a pequeñas empresas, registró un decrecimiento del 70% en promedio de sus ventas, siendo las empresas de ropa, calzado, materiales de construcción, restaurantes y tecnología las más afectadas, ya que se presentó una disminución de ventas aproximada del 75%.

El sector de la construcción fue uno de los más golpeados debido al represamiento de materiales y la imposibilidad de transportar pedidos; ferreterías, estaciones de servicio y productoras de materiales de construcción reportaron una afectación del 100%.

La afectación sobre el sector de los lácteos no fue menos trascendente. Los productores de este producto reportaron que durante el paro llegaron a represarse más de 170 toneladas, se acopiaron 350 mil litros de leche y se dejaron de facturar más de 1.600 millones de pesos; situación que afectó a más de 20 mil familias del departamento que viven de esta actividad.

El sector industrial también reportó grandes afectaciones por el paro, según las cifras publicadas, se redujo la recepción de materias primas en un 96%, se presentó la generación de más de dos mil empleos cesantes, no se pudo realizar el 98% de los despachos, se acumularon más de 40 mil toneladas de producto terminado, lo que conllevó a una inversión en sobrecostos para el funcionamiento superior a los 73 mil millones de pesos, adicionando que por las ventas no facturadas se generó un detrimento cercano a los 990 mil millones.

Los productores agrícolas, que tuvieron que soportar los inclementes efectos del Fenómeno ‘El Niño’, a comienzo de ese año, también se vieron fuertemente afectados por el paro de transportadores. El sector agropecuario reportó pérdidas diarias cercanas a los 6.500 millones; el sector pecuario reportó la misma consecuencia, aunque la cifra fue un poco más baja, 4.000 millones de pérdidas a diario.

 

El sector del turismo tampoco se escapó a las consecuencias del paro. Los hoteles del departamento registraron pérdidas superiores a los 10 mil millones de pesos solo en acomodación, ya que el porcentaje de cancelación de reservas alcanzó el 100%. Esto tuvo como consecuencia la afectación sobre 5.890 empleos directos. Y esto fue solamente durante los 46 días de paro, pero posterior a este el sector hotelero siguió viviendo las consecuencias ya que la imagen del departamento quedó totalmente afectada, teniendo como efecto una reducción considerable en la tasa de ocupación ya que el temor de los turistas se hizo constante durante los meses posteriores a las manifestaciones.

Como consecuencia del paro también se presentaron incrementos considerables en varios de los productos de la canasta familiar. De acuerdo al reporte los daños colaterales se presentaron en casi todos los municipios del departamento que, en los más de 40 días de protesta, presentaron desabastecimiento de medicamentos en los centros de salud.

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