Puerto Boyacá reivindica la memoria de los caídos en la guerra

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Mientras el gobierno del presidente Duque vuelve a abrir la caja de pandora del rearme de los civiles, hoy 27 de diciembre, en acto que se llevará a cabo en el nuevo parque Jorge Eliécer Gaitán, con la presencia del Alcalde Municipal Óscar Fernando Botero, El Gobernador del Departamento, Carlos Amaya, del Director de la unidad para la atención y reparación integral a las víctimas, Ramón Alberto Rodríguez Andrade, y los integrantes de la mesa de Víctimas, se inaugurará, por fin, un monumento a la memoria de las víctimas del conflicto que vivió ese municipio durante los largos años de la violencia paramilitar.

El monumento ha sido elaborado con los materiales que resultaron de la fundición de las armas de los hombres y mujeres que durante años promovieron la guerra en Puerto Boyacá, según reza un comunicado oficial de la alcaldía local.

Con estas esculturas, según el alcalde Municipal Óscar Fernando Botero, se busca “reparar de manera simbólica el daño que sufrieron y reivindicar la memoria de sus muertos. Es una forma de decir que el país está cansado del conflicto y que las armas que un día se levantaron contra sus seres queridos no volverán a dispararse nunca más”.

Puerto Boyacá (Boyacá), municipio que en la década de los 90 se autodenominó la “capital antisubversiva de Colombia”, quiere con este acto, de acuerdo con sus autoridades, darse a conocer como “la Capital de la Reconciliación”.

La obra escultórica es producto del talento y la interpretación que el maestro José Cristiano Barrera, ha hecho de la esta historia, quien con la colaboración de dos artistas internacionales, Alejandro Mardones Guillen, escultor chileno y Andrés Arjona Martínez, artista visual español, supo plasmar en la escultura, un “diseñó con base en el número tres que representa la trinidad cristiana y los pilares del acuerdo con el que se desmovilizaron los paramilitares: Verdad, Justicia y Reparación. Tiene forma de “V”, lo que, según Barrera, significa la “victoria de la vida”.

“Un pilar está dedicado al mundo material y el otro al mundo inmaterial, lo que significa que se unieron ambos mundos para rendir un homenaje a los caídos, las víctimas. Arriba lo corona una cruz triple que viene de un símbolo de la iglesia ortodoxa rusa, y de una cruz que usa el Vaticano; pero, en este caso, se le dio un triple significado: la primera cruz está dedicada al cielo y a la tierra, la segunda a la espiritualidad, al perdón y a la vida, y la tercera a las víctimas”, al tenor del artista.

En el ensamblaje del centro van unos perfiles en acero pintados en azul celeste que se dirigen hacia el cielo, que son alegorías a las víctimas que pueden subir al firmamento y descansar en paz. En el piso tiene un reflector que iluminará del piso al cielo, pasando por en medio de todo el monumento. Y en los laterales posteriores dos leyendas, una redactada por la Mesa de Víctimas del municipio y otra por el alcalde Óscar Fernando Botero.

El monumento pesa 7,5 toneladas y tiene una altura de 14,5 metros. Su construcción contó con el apoyo del Gobernador Carlos Amaya, y el material con el que se elaboró fue posible gracias al respaldo del Alcalde de Medellín Federico Gutiérrez.

“Debo agradecer al alcalde de Medellín por habernos cedido este material, que para nosotros, más que el resultado de la fundición de armas paramilitares, es una manera de dignificar a las víctimas del conflicto armado, pues pese a que durante años llevaron a cuestas secuelas del conflicto, hoy son la viva muestra del perdón y la reconciliación, y eso es algo que hay que destacar”, manifestó el alcalde Botero.

Este 27 de diciembre, los habitantes de Puerto Boyacá y el país entero serán testigos de un acto histórico, pues las 13 mil armas entregadas en el 2006 por los paramilitares desmovilizados ahora serán el icono de la reconciliación, de acuerdo con la información oficial.

Pero se necesita más

 Desde luego que este acontecimiento es de la mayor significación para la región y el país, cuya población, en su mayoría, no quiere que estos oscuros episodios se repitan, y más ahora que se sabe que en el año que está a punto de terminar se produjeron 78 deslazamientos masivos en todo el país, que suman cerca de 30 mil colombianos desarraigados, debido a las nuevas formas que ha tomado el conflicto, a pesar de los acuerdos de la Habana, o porque en realidad estos no se han cumplido.

Así que para un líder social como el dirigente Germán Suárez Bernal, la inauguración del monumento, que es un símbolo definitivo, es necesario complementar las acciones de reivindicación con obras concretas que beneficien a la población en necesidades apremiantes como el alcantarillado, la planta de tratamiento de aguas servidas y la protección de las inundaciones que cada año, en las épocas de lluvias, ocasiona el río Magdalena, a su paso por Puerto Boyacá. https://twitter.com/germansuarezber/status/1077900224952233984?s=12

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