El trabajo expositivo se realiza como parte del plan de trabajo académico durante el 2018 como profesor del área cerámica en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC. Su exposición en Tunja, en la Casa Juan de Vargas hasta el 31 de enero.

Foto | Archivo personal

La muestra fue escogida como parte de las actividades programadas en el 46 Festival Internacional de la Cultura; en la misma tomo como fuente de investigación y de inspiración la Cerámica Vidriada de Chiquinquirá, que además es mi ciudad de origen, teniendo en cuenta que este es un oficio que dio reconocimiento artesanal a la región y que en este momento se encuentra en extinción por falta de políticas que permitan seguir con estas tradiciones, además de que la mayoría de artesanos ya no existen; entonces mi referente es una señora que se llamaba Aguedita Forero, quien fue una de las más reconocidas practicantes de este oficio cerámico y de quien poseo una amplia muestra de sus objetos junto con las de otros artesanos, para un total de 35 objetos elaborados desde 1970.

La muestra se divide en tres partes:

– La primera como reconocimiento a la artesana mencionada anteriormente.

– La segunda se compone de 15 figuras de mi creación en las cuales manifiesto una reinterpretación de los objetos producidos por los artesanos de Chiquinquirá.

– La tercera parte se compone de 25 objetos utilitarios elaborados en el torno por placa y por modelado directo.

Cabe anotar que todas las piezas están elaboradas en Cerámica, cocida a 1.030 grados y decorada con esmaltes y engobes cerámicos.

Por otra parte, el hecho de mostrar la exposición junto a la muestra permanente del Museo Juan de Vargas nos permite como espectadores establecer un diálogo y una relación directa con las piezas y los espacios del lugar.

En cuanto al título de la muestra, Sonidos de la Tierra, tiene que ver con la elaboración de ocarinas y silbatos que realizaban los artesanos chiquinquireños, condición que tienen varios de los objetos expuestos.


El Artista

El maestro Jorge Alberto Rincón Ortegón, es licenciado en Educación Básica con énfasis en Educación Artística de la “Universidad Distrital, Francisco José De Caldas”. Es ceramista “IDEC” Bogotá y del “Istituto Statale de Arte per la Ceramica”, Faenza-Italia.

Perfil técnico

Educador y ceramista con amplia experiencia en el área docente a nivel universitario, artístico, artesanal e industrial; instructor del Sena, Uptc, y gobernación de Boyacá en las siguientes especialidades:

 Manejo y composición de arcillas, esmaltes y engobes cerámicos.
 Modelado de objetos elaborados en arcilla.
 Moldeado de objetos cerámicos.
 Manejo de tornos cerámicos.
 Manejo y elaboración de objetos cerámicos por laminado.
 Decoración cerámica por: pincel, inmersión, aspersión, medios experimentales, manuales y de impresión.
 Elaboración y manejo de hornos cerámicos a gas y eléctricos.


 

“Sonidos de la tierra”, del maestro Jorge Alberto Rincón en la casa de Juan de Vargas

Por: Ilvar-Josué Carantón-Sánchez

Por: Ilvar Josué Carantón Sánchez[i]

Para el ceramista Jorge Alberto Rincón Ortegón son tarea fundamental los procesos artísticos y la memoria cultural, de aquí la investigación académica para que nuestra riqueza y memoria cultural no sigan desapareciendo, ante la inoperancia y la paquidermia estatal, y permitir que las nuevas generaciones puedan tener acceso a conocimientos ancestrales y a desarrollos innovadores. Su exposición en la Casa Juan de Vargas hasta el 31 de enero.

El concepto de cultura emerge en el siglo XVIII como hijo del proyecto moderno. Según Martín Heidegger, los elementos esenciales que caracterizan la Edad Moderna son la ciencia, la técnica mecanizada, el proceso que introduce al arte en el horizonte de la estética, la desdivinización del mundo o pérdida de los dioses como referentes y, por último, la caracterización del hombre en tanto ser dotado de cultura (animal cultural). Este último aspecto sería uno de sus principales bienes, pues “la cultura es la realización efectiva de los supremos valores por medio del cuidado de los bienes más elevados del hombre. La esencia de la cultura implica que, en su calidad de cuidado, ésta cuide a su vez de sí misma, convirtiéndose en una política cultural” (Heidegger, 1996:1)

No existen posibilidades de éxito en el proceso educativo, sin la participación activa de docentes y estudiantes y de un análisis de los contextos y de la inclusión de los mismos en la acción educativa y en la proyección de lo que piensan cada uno de ellos. Es allí donde el papel de la formación docente, sigue encontrando terrenos sin abonar; ya que la preocupación pareciera centrarse en el cómo se va hacer, dejando de lado, como tarea pendiente, la necesidad de profundizar en la investigación pedagógica y los cambios que se producen en las aulas, las instituciones y la sociedad.

Para el ceramista Jorge Alberto Rincón Ortegón son tarea fundamental los procesos artísticos y la memoria cultural, puesto que Boyacá ha sido tradicional e históricamente un pueblo de ceramistas y alfareros, que durante siglos y en décadas recientes convirtieron al departamento en un potencial turístico y económico, que hoy en día tiende a desaparecer al no dársele la importancia que tiene el trabajo artesanal y artístico, pero especialmente lo estético.

Por eso es bueno resaltar la tarea de estos solitarios quijotes, que como el maestro Rincón insisten en la investigación académica para que nuestra riqueza y memoria cultural no siga desapareciendo, ante la inoperancia y la paquidermia estatal, y permitir que las nuevas generaciones puedan tener acceso a conocimientos ancestrales y a desarrollos innovadores, que en su momento fueron fundamentales para la vida de nuestras comunidades.

El trabajo expositivo, llamado “Sonidos de la tierra” se realiza como parte del plan de trabajo académico que durante el año 2018 desarrolló como profesor del área cerámica en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC. La muestra, también, fue escogida como parte de las actividades programadas en el 46 Festival Internacional de la Cultura; en ella tomó como fuente de investigación y de inspiración la cerámica vidriada de Chiquinquirá, su ciudad natal, teniendo en cuenta que ésta técnica dio reconocimiento artesanal a la región y que en este momento está a punto de desaparecer por falta de políticas estatales y locales que permitan, conservar y resemantizar estas tradiciones.

El título de la muestra, Sonidos de la Tierra, tiene que ver con la elaboración de ocarinas y silbatos que realizaban los artesanos chiquinquireños, condición que tienen varios de los objetos expuestos.

Dividida en tres partes, la muestra en la primera parte toma como referente las obras de la artesana Agüedita Forero, quien fue una de las más reconocidas practicantes de este oficio cerámico y de quien el maestro Rincón posee una amplia colección de sus objetos, junto con las de otros artesanos, sumando en total 35 objetos elaborados desde 1970.

La segunda parte se compone de 15 figuras creadas por el maestro Rincón, en las cuales realiza una reinterpretación de los objetos producidos por los artesanos de Chiquinquirá, pero lo más importante es que aprende de los artesanos sus técnicas y las conserva, haciendo una relectura de las mismas. Saber que debe ser divulgado y transmitido en procesos educativos concertados con casas de cultura e instituciones turísticas del departamento.

La tercera parte la componen 25 objetos utilitarios elaborados en el torno, por placa y por modelado directo, Cabe anotar que todas las piezas están elaboradas en Cerámica, cocida a 1.030 grados y decoradas con esmaltes y engobes cerámicos.

Vale la pena resaltar, la forma en que la muestra está expuesta, pues al ser exhibida junto a la muestra permanente del Museo Juan de Vargas, nos permite como espectadores establecer un diálogo y una relación directa con las piezas y los espacios del lugar. Espacios que se dinamizan y se contextualizan con las particularidades de la obra del artista y se tornan enriquecedoras en escenarios donde cada día los lugares para las expresiones artísticas son menores.

Nos hemos definido como animales simbólicos, la expresión animal symbolicum comprende todas las formas de vida cultural del hombre. El vínculo entre pensar y conocer pone en juego tres elementos fundamentales: el auto-olvido esencial (siempre adquirimos una familiaridad al insertarnos en el mundo a través del lenguaje), la ausencia del yo (la apertura de un nosotros en tanto yo colectivo dinamizado por un habla que sólo es pertinente cuando se le escucha) y la universalidad del lenguaje que muestra la facultad inherente al hombre (comunicar sus opiniones y figuraciones de la cosas, sus ficciones, emociones y afecciones diversas).

Porque, como afirma Cassirer, junto al lenguaje conceptual tenemos un lenguaje emotivo; junto al lenguaje lógico o científico el lenguaje de la imaginación poética. Primariamente el lenguaje no expresa pensamientos o ideas, sino sentimientos y emociones.

Referencias

Cassirer Ernest. (1976) Antropología filosófica, Introducción a una filosofía de la cultura. Bogotá, Fondo de Cultura Económica.Pp.320

Heidegger, Martín. (1996) “La época de la imagen del mundo”. En: Caminos del bosque. Madrid: Alianza. Texto on line:http://www.heideggeriana.com.ar/textos/epoca_de_la_imagen.htm (23/01/2019)

[i] Maestro en Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, Especialista en Gestión Cultural de la Universidad de Antioquia, Magister en Historia del Arte de esta misma universidad, Doctorando en Educación en la Universidad de Salamanca, España. Se desempeña como asesor y consultor educativo, artístico y cultural y profesor de cátedra en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Correo electrónico:  ilvar.caranton@gmail.com

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