El Ministro puso la cara, pero no soluciones

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Foto: Hisrael Garzonroa

Durante horas se concentraron los gobernadores de Boyacá y Santander, Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, productores de panela y alcalde de los municipios productores para tratar de dar solución a las 14 propuestas realizadas por los representantes del sector panelero. En muchas de estas no hubo punto de acuerdo, y mientras la crisis se agudiza la principal conclusión es que en los hogares colombianos debe aumentar el consumo de panela. Las negociaciones continuarán este jueves a partir de las dos de la tarde.

Amarga resultó la jornada de diálogo social llevada a cabo este miércoles en el municipio de Cite, Santander, donde se dieron cita los gobernadores de Boyacá y Santander; el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Valencia; productores de panela y alcaldes de los municipios productores

Fueron 14 peticiones las que pusieron sobre la mesa los productores paneleros, sobre las cuales no se lograron mayores avances, pues desde el Gobierno Nacional piden al sector hacer propuestas viables.

El único punto en el que parece hubo acuerdo fue en la necesidad de que se consuma más panela en los hogares colombianos, pues una década atrás el consumo per cápita de panela llegaba a ser de 30 kilos al año, hoy apenas alcanza los 20 kilos en promedio al año. “Estos son 50 años de olvido de un sector que tiene dificultades, como los tiene el sector campesino de clima frío, el sector papero, los que sembraban cebada que terminaron quebrando; es decir, el campo tiene un problema estructural, que este tipo de reuniones ayuda a solventar. El mensaje para todos los colombianos es que hay que voltear la mirada al campo, no solo el Gobierno Nacional sino todos los ciudadanos. La solución estructural al problema de la panela, realmente, es que todos los colombianos consumamos panela”, comentó el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya.

También se establecieron compromisos de parte de las gobernaciones de estos departamentos para asegurar la compra pública, es decir que instituciones estatales como puede ser el ICBF y los programas de alimentación escolar se comprometan a comprar la panela directamente a los productores de la región, garantizando así mayores volúmenes de venta y la no participación de intermediadores que desestimulan la compra del producto local.

“Es apenas el primer punto de 14 que yo he conocido, pero hoy más o menos he esbozado lo que se está pidiendo aquí.             Como líneas de comercialización directa, como evitar intermediación, como garantizar unas campañas de consumo masivo, cómo darle ese valor agregado a la cadena productiva de la caña panelera, y también poder establecer unas peticiones que tiene el sector frente a algunos artículos del Proyecto de Ley que se está presentando para que sea sancionada por el señor Presidente de la República”, explicó Didier Tavera, gobernador de Santander.

El proyecto en mención fue el presentado por la senadora Paloma Valencia, aprobado en la última legislatura y hoy pendiente de sanción presidencial. Si bien el proyecto plantea soluciones interesantes como el estímulo tributario a empresas de productos de consumo masivo para la adquisición de la panela, la facultad otorgada a los gobiernos departamentales para la utilización de mieles paneleras en la producción de ron artesanal y con denominación de origen; dicho proyecto se olvida de la principal problemática del sector, la desigual competencia desatada a raíz de los tratados de libre comercio (TLC).     

Para el año 2008 las importaciones de panela alcanzaban las 12 mil toneladas, muy por debajo de las 105 mil toneladas que ingresaron al país en 2018. Ni hablar del aumento en las importaciones de etanol, que pasaron de 15 mil litros para 2015 a 196 millones de litros en la actualidad.

Ese punto es quizás el de mayor polémica, pues mientras el Gobierno propende por el respeto y el cumplimiento de los TLC, el sector solicita se reduzcan las importaciones de azúcar, de etanol, jarabe de maíz y mieles; pues consideran que la competencia no es ecuánime y de ese modo están destinados a la quiebra.

Los productores son conscientes de que la baja de los precios y del consumo son problemáticas que les afectan directamente, pero basados en cifras saben que el gran dilema es competir con las importaciones. Para el Gobierno se trata de una situación de sobreoferta, pero esto contrasta con las cifras entregadas por el Anuario Estadístico Agropecuario de 2016, que evidencia que para 2007 el área sembrada alcanzaba las 232.839 hectáreas, mientras que para 2016 el área sembrada alcanzó las 232.703 hectáreas. Las cifras de área cosechada presentan un comportamiento con una ligera tendencia a la baja, pasando  de 198.652 hectáreas en 2007 a 190.587 hectáreas en 2016.

Se estima que esta crisis tiene contra las cuerdas a las cerca de 350.000 familias que viven de la producción y comercialización de este producto y sus derivados, que durante los últimos años han visto una drástica caída en los precios de la panela, pues mientras un par de años atrás se llegaba a pagar entre 2.800 y 3.000 pesos por kilo, hoy el valor de comercialización en promedio alcanza los 1.655 pesos.

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