La sentencia de muerte de la Supersolidaria contra la Cooperativa Cooservicios

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Foto: Hisrael Garzonroa

Fueron casi cuatro décadas en las que la Cooperativa Cooservicios estuvo al servicio de los tunjanos. No solo como cooperativa de ahorro asociado, sino como entidad de identificación de la ciudadanía, pues la cooperativa fue la que hizo realidad el barrio Cooservicios. Hoy su destino es nublado, pues la intervención de la Superintendencia de la Economía Solidaria, más que procurar por salvaguardar los dineros y derechos de sus asociados, ha decidido erróneamente sobre los bienes inmuebles de la cooperativa, dictando así sentencia de muerte a una cooperativa emblema de la capital boyacense. 

A finales de marzo se hizo de conocimiento público la intervención de la Superintendencia de la Economía Solidaria sobre la Cooperativa Cooservicios por las supuestas irregularidades en la adjudicación de créditos a miembros del consejo de administración, que presuntamente no cumplían los requisitos para esto.

Al interior de la Cooperativa se sabe que la denuncia y posterior apertura del proceso de parte de la Supersolidaria fue por una guerra de poder interno, lo que no imaginaban es que dicha guerra iba a desencadenar en el desmantelamiento de la Cooperativa.

Antes de la intervención, la Cooperativa venía realizando un juicioso trabajo de devolución de ahorros a sus afiliados. En tres años se logró realizar la devolución de 7 mil millones de los cerca de 13 mil con los que se llegó a contar. Pero llegó la intervención y con ello el freno a lo que hasta ahora era un exitoso proceso.

Una vez fue nombrado el agente interventor empezó la venta, que más parece una rifa, de todos los activos de la Cooperativa. Entre estos la casa donde ha venido desarrollando sus funciones la Cooperativa Cooservicios, que está avaluada en más de 1.600 millones de pesos, pero que el agente interventor está sometiendo a una rebaja memorable al ponerla a la venta por 1.100 millones, un verdadero gangazo. También, se pretende vender un predio de 22 hectáreas en Barbosa, que en otra época sirvió como centro de retiro y descanso de los afiliados, pero hoy está en el completo olvido. Dicho predio, para la administración de la Cooperativa tenía un valor superior a los 4 mil millones de pesos, por avalúo catastral vale más de 2.700, pero bajo la intención del agente interventor tendrá que ser vendido por 2.100 millones.

Así las cosas, conociendo la feria de gangas, descuentos y ofertones a las que el agente interventor está sometiendo a la Cooperativa Cooservicios, resulta cuestionable por qué no se le permitió a la administración de la cooperativa terminar de realizar el proceso de devolución de ahorros, pues habían conseguido entregar más de la mitad de los 13 mil millones captados sin poner en riesgo ni desmantelar la cooperativa que alguna vez fue orgullo de los tunjanos, y mucho menos generar pánico financiero entre aquellas personas a las que no se les han regresado sus ahorros.

De parte de la administración de la Cooperativa Cooservicios existió toda la voluntad por completar el proceso de devolución de ahorros para así superar la medida de suspensión de captaciones, y de nuevo empezar a realizar captaciones para que de ese modo fuera posible hacer resurgir a la Cooperativa; se invirtió dinero y esfuerzos en software, planes de acción y personal humano que permitieran que el proceso de devolución de ahorros fuera lo más ágil y práctico posible, pero fue ahí cuando la Supersolidaria dictaminó la intervención, dejando en el limbo a muchos de los ahorradores, y pendiendo de un hilo el futuro de la emblemática Cooperativa.

Tan burda ha sido esta descapitalización de la Cooperativa Cooservicios que entre ahorradores, trabajadores, antiguos administrativos y comunidad en general se cuestionan si no hay algún interés detrás de todo este proceso.

Pero el justificativo de quienes la han intervenido está a la vista, los activos han sido devaluados de una forma descarada, justificando así unas supuestas pérdidas que nunca antes vivió la Cooperativa.

No deja de extrañar que en este apurado proceso de intervención de la Cooperativa Cooservicios se vendan los activos para supuestamente responderle a los asociados a los cuales no se les han devuelto sus ahorros, y mientras tanto el agente interventor, Martiniano Barona Valencia, se adjudica un salario superior a los 11 millones de pesos;  el revisor fiscal, Yebrail Herrera, devenga 9 millones y los asesores requeridos cerca de 6 millones, lo que mensualmente equivale a unos 40 millones de pesos. Incoherente al ver que los administrativos de la Cooperativa, los que existían antes de la intervención, entre todos llegaban a cobrar 17 millones de pesos.

Por supuesto, el agente interventor tiene un justificativo para todo este rumbo que ha tomado la Cooperativa, pues la venta de los activos servirá no solo para responder a los ahorradores sino para un supuesto ahorro de costos de funcionamiento. Es así como ha entendido la venta de la casa donde opera la Cooperativa como un gran negocio, no solo por venderla 600 millones por debajo de su valoración, sino porque a partir de enero de 2020 tendría que empezar a pagar un arriendo de 6 millones de pesos. Tampoco parece muy lógico vender el centro recreacional para ahorrar en gastos de mantenimiento, pero así es como el preocupado interventor justifica la desmantelación de la Cooperativa Cooservicios, emblema de los tunjanos.

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