Avance, exilio y retrocesos

0
353
Foto | Vía librerialorca.com

Por | Silvio E. Avendaño C

Isabel Allende publica el relato Largo pétalo de mar, (2019), en el cual trata la crisis cuando se busca trasformar la sociedad. Así, en 1931 se proclama la Segunda República Española por voto popular. Pero en 1936, el ejército, dirigido por Franco se rebela. Con ayuda del fascismo de Mussolini y la Legión Cóndor de Hitler se destruye el gobierno popular para dar paso a la dictadura de Franco (1939-1975), ante la “neutralidad internacional”.

Muchos republicanos, al ser derrotados, huyen, van a la cárcel o son fusilados. Víctor Dalmau, un enfermero y la pianista Roser Bruguera, salen en la multitud, camino de los Pirineos. Pablo Neruda, como cónsul de emigración española, en el país galo, organiza la emigración en el Winnipeg, un barco financiado por el gobierno chileno. Más de 2000 refugiados viajan por el Atlántico, de paso por el Canal de Panamá, el mar Pacifico, hasta llegar a Valparaíso. Arribaron al Largo pétalos del mar, como el poeta chileno llama a su patria. Víctor Dalmau estudia medicina.

PUBLICIDAD

Más el relato es una ironía, pues con el paso de los años, en Chile, la Unidad Popular, que conducía por las alamedas democráticas al socialismo, presidida por Allende y el poeta Pablo Neruda, es derrotada por el golpe de estado, al mando de Pinochet y con la ayuda del gobierno de los Estados Unidos. Víctor Dalmau es conducido a campo de concentración, pues jugaba ajedrez con Allende. Sale de esa situación por atender a un militar que sufre un ataque cardiaco, en el campo de concentración. Vuelve a la vida civil en libertad condicional. Al poco tiempo se escapa a Venezuela. “Era una de las pocas democracias que iban quedando en un continente dominado por regímenes militares despiadados y duras juntas militares, uno de los países más ricos del mundo por el chorro inacabable del petróleo que surgía de esa tierra, bendecida también con otros minerales…” Los colombianos llegaban a un país donde podían trabajar y progresar.

Allí, validados los títulos de medicina, Víctor trabaja como cardiólogo y, Roser, como pianista. En 1975 muere Franco y entonces regresan a Barcelona. Pero “España se había ido al diablo después de Franco, puro desorden y grosería, huelgas, protestas, manifestaciones, putas, maricones y comunistas; nadie respetaba los valores de la familia y de la patria”. Y Víctor no conseguía trabajo, porque no había empleo, o la edad, y no tenía conexiones. Entonces Dalmau y Roser vuelven a Venezuela y de ahí a Chile. El largo pétalo del mar había mutado “pues tres cuartas partes de la riqueza se encontraba en manos de veinte familias: La clase media sobrevivía a crédito, había pobreza para muchos y opulencia para pocos”. El gobierno militar consideraba que los servicios debían estar en manos privadas; la salud no era un derecho, sino “un bien de consumo que se compra y se vende”, en el auge del neoliberalismo. Víctor consigue trabajo en una clínica privada, con buen sueldo. Al caer la dictadura (1988) y de vuelta a la democracia Víctor renuncia a la clínica privada para dedicarse exclusivamente al hospital San Juan de Dios, en una sociedad de desigualdades crecientes.

Idas y venidas, en el intento de transformar la sociedad y la resistencia de los intereses que no permiten los cambios por el miedo al socialismo y perder los privilegios.

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.