Al caer la noche la noble y leal muestra los dientes

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Foto | Jilgam569

Por: Daniel Triviño

Agresiva, pendenciera y hasta belicosa es la cara de la ‘noble y leal’ al caer la noche. Por lo menos después de las ocho de la noche, cuando llega el fin de la jornada para cientos de comerciantes que le dan vida al Centro Histórico durante el día, pero que muy a pesar de los amantes de la vida nocturna, cierran las puertas al público y parten a casa en búsqueda de descanso y momentos para compartir en familia.

Pero el centro jamás se queda solo. No solo por la presencia de las ánimas que dicen que allí deambulan, sino por la inminente llegada a casa de los sin casa. De aquellos que caminaron cientos o miles de kilómetros huyendo de la triste situación de su país, que pasaron el día buscando vender un dulce, una canción en un bus o simplemente lástima; de esos que por las malas han tenido que resignarse a dormir en las frías calles de la capital boyacense, que han buscado cualquier recoveco para pasar una ocasional noche lluviosa, y que tristemente han tenido que sufrir el desprecio e incluso el odio de una parte de la ciudadanía.

Pero no nos digamos mentiras, su presencia en recodos, curvas, recovecos y bajo falsos techos, de cuanta fachada hay en el Centro Histórico, por ahora solo genera una percepción de inseguridad, pero tarde o temprano va a derivar en asaltos, agresiones e incluso homicidios.

Las calles del centro se han vuelto sus favoritas no solo por lo imponente de algunas de sus fachadas, sino por el caos, el desorden y el desaseo al que se ha sometido a esta zona de la ciudad, que da una sensación de abandono, de falta de ley; de lugar ideal para la ocupación.

La fachada del Palacio de la Torre ha sido decorada con materiales de obra sobrantes de la reciente obra ejecutada en la Plaza de Bolívar, quitándole así todo su encanto, toda su belleza, y dejando sin piso el repetitivo y cansino discurso de orgullo de Pablo Cepeda.

Escombros al frente del Palacio de la Torre.

La muy absurda idea de recoger las basuras únicamente en horario diurno ha desbordado de residuos las calles del Centro Histórico. Un repugnante capricho que la ciudad concedió a ServiTunja bajo el no menos ridículo pretexto de garantizar el bienestar del trabajador, a sabiendas que el bienestar del trabajador está garantizado con el pago de salarios dignos, y por qué no, con la contratación de personal para que haga las labores de aseo en horario nocturno; sugerencia que no debería molestar a una empresa que tiene dividendos por más de mil millones de pesos al año.

Recicladores no formales y perros callejeros escarban entre las basuras, dejando un residuos por todas partes y generando malos olores.

El recorrido por el Centro Histórico pasa de lo escalofriante y espeluznante, a lo repugnante y asqueroso, pues no es una sino muchas las calles que se llenan de basuras cuando cae la noche.

Frente a la Catedral, las bolsas de basura duran toda la noche adornando los postes.

Y así como en un paseo por el centro se puede pasar del terror al asco, también puede apoderarse de los transeúntes una sensación de tristeza, de decepción e incluso de resignación al ver que pasaron cuatro años en los que el gobierno municipal no fue capaz de restaurar históricos e icónicos inmuebles como el Auditorio José Mosser, cuya fachada es una vergüenza, o la emblemática casa de la Esquina de la Pulmonía.

Ya es suficiente con que la ciudad esté saturada de pasacalles, vallas, pancartas y afiches de cuanto politiquero con afanes de poder para que ahora también tengamos que aguantar que las calles estén llenas de basuras.

2 COMENTARIOS

  1. Ahi esta PINTADA esta PESIMA administracion del alcalde Cepeda.
    Y a proposito y al sr. Alcalde NO le quedaria unos pesitos para que aunque sea CAMBIE esas SILLAS de la PLAZOLETA DE SAN FRANCISCO ? Por que las que hay causan es VERGUENZA.

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