Recordar para que nuestros nietos aprendan a dibujar en paz, su futuro y su esperanza

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Ofrezco mi corazón como un territorio despejado de violencias, un rinconcito libre de odios y resentimientos; ofrezco mi vida como una vereda lejana a los y rencores, y lo entrego con amor, como se cuida una labranza campesina, dispuesto para la gran cosecha de la paz.

Fabio Mariño Vargas, Hipólito

Al presentar este libro, lo hago con el sentimiento que he venido tejiendo poco a poco en la intensidad que reclaman los ajetreos de la vida, y con estas letras y la experiencia que da el tiempo, poder decir que es más fácil perdonar, que pedir perdón, y que olvidar es casi imposible, que se hace indispensable recordar para no volver por los pasos tristes que se asoman en las esquinas de nuestra historia patria; recordar es necesario para no volver por los linderos del abismo de la violencia; recordar y para que las nuevas generaciones no tengan que transitar por los pasajes del dolor impuesto en las noches de gritos y de incendios campesinos.

De repente un estremecimiento de fuertes sensaciones le recorrió otra vez el cuerpo y los recuerdos, y estando en estas cavilaciones cayó en cuenta que durante esos días y noches de dolor, angustias, soledad, temores, tristezas, llantos, salidas y entradas a la vida y a la muerte, comprobó, que en esas horrendas sesiones de tortura y deshonor, nunca una mujer estuvo allí presente.

Estoy convencido que pedir y dar perdón, es una noble tarea que reclama actitudes generosas, nacidas desde el recóndito sentir del alma. El perdón es un valor que hoy me permite saber y entender, en la más sincera reflexión y reivindicación de mi corazón, que, por lo que corresponde a mi vida, a mis sentimientos y herencias del querer, hace ya mucho tiempo perdoné.

Pol-Artes Distribuidora
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5 COMENTARIOS

    • NOS RESCATAS EN LAS LETRAS ESCRITAS EN TU PIEL. NOS DEVUELVES LA FE DE SER SEMILLA, ABRAZO, CAMINO Y NOS LIBERAS DEL LABERINTO DEL OLVIDO.
      POR SIEMPRE AMADO HERMANO, COMPAÑERO EME 19, AMIGO HIPÓLITO..
      Claudia, compañera eterna

  1. Me encanto el testimonio de Hipolito, de como supo ser superior a la cobardia y el deshonor oficiales. Me inquieta que se trata de la conducta de un revolucionario por los años noventas, mientras la de los mandos del Ejército Nacional es una política que ya cumplio setenta y nada indica que lo esté superando. Colombia, a sus 200 necesita otro Ejército. Es cuestion de vida o muerte.

  2. Su poema, las remembrazas ineludibles del pasado y esa voluntad de corazón para perdonar, son la expresión sincera del un ser humano que como muchos queremos que nuestra mal trecha patria cambie.
    Si se puede…. un día de estos lo lograremos
    Ejemplo que va por buen camino AMLO en México.

    Gracias Profe Hipólito por sus mensajes.

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