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LasGrandes Luchas Sociales Universitarias

Por:Manuel Restrepo Domínguez 

Observatorio de derechos humanos UPTC


De manera genérica, las luchas sociales son manifestaciones públicas de diversos sectores con el objeto de producir cambios en las sociedades. Su práctica moderna comenzó con las revueltas populares de 1789 en Francia. Las luchas sociales, no son equivalentes a las luchas armadas, ni utilizan instrumentos de guerra, ni la protesta es violenta. A través de las luchas sociales se puede observar el momento en que vive una sociedad y las transformaciones históricas que se producen en ella. En los últimos 100 años, de las universidades han surgido significativas luchas que se pueden clasificar en tres momentos así: 1. Las bases: en Córdoba, Argentina 1918; 2. Luchas por un modo de pensar: Paris, en mayo de 1968; 3. Luchas Antineoliberales: Europa y América siglo XXI.        

 

En junio de 1918, los Estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, concretaron su malestar en reivindicaciones por Justicia, Democracia y Libertades. Primero fue la petición de un sector de estudiantes al Consejo Superior, solicitando la destitución del rector y de las directivas. Ante la respuesta negativa recibida por los estudiantes el 20 de marzo, la protesta se generalizó y el 31 de marzo, se declaró una huelga general. La universidad fue intervenida por la Procuraduría, que consideró valida la petición de los estudiantes y en pocos días declaró vacantes los cargos del Rector y los Decanos, aduciendo que había un régimen administrativo, un método docente y un concepto de autoridad de corte feudal. Logrado este objetivo el movimiento estudiantil, se fue convirtiendo en movimiento social, apoyado por otros sectores, y se ampliaron las reivindicaciones. Se pidió una reforma de las estructuras y objetivos de las universidades, que incluían Autonomía universitaria, Libertad de cátedra, Cogobierno Estudiantil, Investigación y Extensión con compromiso social. El movimiento se extendió rápidamente, se salió de Córdoba, -que era una típica ciudad colonial americana- y atravesó continentes. Estas movilizaciones inicialmente universitarias, recibieron cada vez mayor apoyo social, conducidas por el Manifiesto de Córdoba que anunciaba: “Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen.… La federación universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía y el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. La autoridad, es un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando.… Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos… La juventud universitaria de Córdoba, saluda a los compañeros de América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.”.           

 

Once años después sobre estas bases, aparecieron en Colombia las protestas del 7 y 8 de junio de 1929, cuando más de 40.000 personas alentadas por los estudiantes, se movilizaron por las calles de Bogotá, rechazando el autoritarismo del gobierno y pidiendo castigo a los responsables de la masacre de las bananeras de diciembre de 1928. El Presidente de la Republica, dio respuesta inmediata pidiéndole la renuncia a su gabinete. Esta medida constituyó un triunfo y al día siguiente la movilización era más numerosa. El gobierno respondió ya no con la diplomacia anterior, sino a través del Batallón Guardia Presidencial, con el trágico resultado de la muerte del estudiante de Derecho de la Universidad Nacional, Gonzalo Bravo Pérez. En adelante esta se convirtió en la fecha conmemorativa del día del estudiante.


25 años después en las movilizaciones de 1954, los estudiantes de la U.N, que reclamaban libertades y el cese de la violencia bajo el gobierno militar de Gustavo Rojas Pinilla, fueron reprimidos por el Batallón Colombia, recién llegado de Corea, dejando la huella imborrable de13 estudiantes muertos, entre ellos Uriel Gutiérrez…  Año a año, la memoria de las luchas, ha sido sistemáticamente impactada por la misma violencia.


El Segundo gran momento de las luchas sociales salidas de las universidades se produjo en Paris, 50 años después de Córdoba. El 22 de marzo, inició el movimiento de Mayo de 1968, cuando un grupo de estudiantes se tomó la Facultad de Sociología de la Sorbona, en  protesta por algunas normativas internas. Ante la negativa del gobierno universitario el movimiento cobró dimensión y se ampliaron las demandas. La población estudiantil había crecido y los fondos destinados a las universidades eran insuficientes, había masificación, falta de medios, imposibilidad de dar salidas laborales a los nuevos profesionales. La represión policial a las protestas encendió la chispa: el 22 de abril, 1.500 estudiantes acudieron a una reunión en la Universidad de Nanterre, allí 8 estudiantes fueron arrestados. El 13 de mayo, se inició una huelga general a la que se sumaron controladores aéreos y trabajadores del carbón, del transporte, del gas, la electricidad, periodistas de radio y televisión y agricultores, alcanzando el respaldo de al menos 10 millones de personas. La movilización incorporó además de las reformas de las estructuras del Estado, demandas de poder obrero en las empresas y la dimisión del gobierno. En junio se llevó a cabo una elección nacional que fue ganada por el General De Gaulle, quien sin embargo, un año después tuvo que abandonar el cargo, luego de perder el referendo que llevaría a la transformación estructural del Estado, incluidas la Regionalización, la Descentralización y la Educación. Mayo del 68 recorrió el mundo, pasó por Alemania y Estados Unidos, generando cambios en el poder y llegó a México, donde el movimiento estudiantil, rápidamente se transformó en un movimiento social con participación de profesores, intelectuales, amas de casa y obreros entre otros. El 2 de Octubre de 1968, fuerzas del gobierno y paramilitares provocaron la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, de la que se ha dicho que los muertos y desaparecidos podrían completar varias centenas.                        

 

El Tercer momento es el de luchas sociales Anti y Alter globalización, contra la degradación de los derechos, contra la apropiación privada de lo público, contra la mercantilización de la vida y contra la guerra. Son modos de movilización que implican un renacimiento de lo político para una nueva era. Son luchas que guardan la memoria de las grandes movilizaciones del siglo XX por justicia, libertad y democracia y agregan: Dignidad, con el sentido de tener garantías para vivir sin carencias ni humillaciones, sin tiranías, ni temores. Se destacan las movilizaciones del Foro Social Mundial de Seatle y Davos, y las del NO a la GUERRA en Madrid 2003. En 2011 se consolidaron los movimientos de indignados, en Madrid, Barcelona, Atenas, Londres y New York contra el modelo neoliberal y la incompetencia de los partidos para gobernar.                

 

De las universidades de Chile y Colombia, surgieron en 2011movilizaciones que lograron sus primeras victorias derrotando los proyectos gubernamentales de reforma universitaria, señalados de convertir  a la educación en mercancía. Si 2011 fue el año de la movilización estudiantil en el marco de las formas y las leyes, 2012, podrá ser el año de las luchas sociales, que pongan a prueba ya no la espontaneidad de las protestas, si no la capacidad de organización, unidad y respuesta social y política del movimiento universitario. En Colombia, habrá que discutir en medio de pluralidades y diferencias y de un conflicto social y armado que atraviesa al país. Habrá que ir más allá de lo normativo y de la cuestionada legitimidad del legislativo y crear escenarios sociales y políticos, con contenido ético y capacidad para defender la gratuidad de la educación, y de dimensionar el papel de la universidad como herramienta útil para parar la guerra, (esa que cada vez está más cerca de nuestros propios cuerpos y que algunos sectores usan para desmovilizar, inmovilizar o invalidar la lucha social) y asimismo en mecanismo para superar desigualdades y defender los bienes públicos.               

 

P.D. Una minería muy rentable, propiedad de la nación y voluntad política del gobierno para la distribución de esta riqueza, podría definir la base para financiar sin dificultades la gratuidad de la educación pública como propósito nacional.

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